En su huida de la Alemania Nazi, debido a su origen judío, Einstein peregrinó por diversos países europeos hasta recalar en los Estados Unidos, donde fue acogido con entusiasmo. Después de la guerra, Einstein se convirtió en activista del desarme internacional y del gobierno mundial, y siguió contribuyendo a la causa del sionismo, pero declinó una oferta de los líderes del Estado de Israel para ocupar el cargo de presidente. A finales de la década de 1940 y principios de la de 1950, defendió en Estados Unidos la necesidad de que los intelectuales del país hicieran todo lo posible para mantener la libertad política. Los esfuerzos de Einstein en apoyo de causas sociales fueron a menudo percibidos como poco realistas. A pesar de estas actividades, la ciencia siempre ocupó el primer lugar en su vida, pues, como solía decir,
sólo el descubrimiento de la naturaleza del Universo tiene un sentido duradero.
En la fotografía, pasaporte de un joven Einstein.

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